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Prevención y actuación ante el incendio de chimeneas

Si la higiene de nuestra chimenea no es lo suficientemente buena, puede darse la circunstancia que favorezca el inicio de un incendio

Todos los inviernos se dan en nuestras ciudades y pueblos incendios de chimeneas, convirtiéndose en una de las intervenciones más habituales en los servicios de bomberos. José Mª García Pérez, cabo bombero del Consorcio de extinción de incendios y salvamento de la Región de Murcia, nos habla de ellos.

Los residuos de creosotona

La combustión incompleta de la madera, sobre todo si está verde, produce una gran cantidad de “creosota”, un residuo muy inflamable que se presenta en forma de líquido aceitoso, de color negro a marrón, escasamente soluble en agua, y de olor característico que recuerda al humo, a la gasolina y al aceite; que va ascendiendo por el conducto de salida de gases de la chimenea, e irá avanzando hacia abajo a medida que se va obstruyendo, aunque las combustiones más lentas de la madera pueden hacer que la acumulación de la creosota se inicie también en la parte baja, junto a la salida del hogar o estufa.

Si la higiene de nuestra chimenea no es lo suficientemente buena, cualquier día puede darse la circunstancia que favorezca la coexistencia de combustible (creosota), comburente y energía suficiente, como para iniciar un incendio.

Inicio y desarrollo de un incendio de chimenea

Ningún incendio de chimenea se origina y desarrolla en el mismo lugar y manera, pues en él influyen aspectos como la construcción, longitud, recorrido, articulaciones, obstrucciones, o tipo de creosota de la chimenea. De cualquier modo, el incendio se suele iniciar mediante una deflagración inicial violenta, acompañada de un sonido característico y ondas de presión, que pueden llegar a deteriorar el conducto de la chimenea. Posteriormente, el fuego se irá desplazando por todo el conducto, quemando la creosota depositada, generando una gran presión en su interior y efecto soplete en su salida con sonido —rugido— característico. Los desperfectos por el fuego y las ondas de presión pueden ser considerables. Sin embargo, se dan casos, en que el incendio se produce de una manera lenta y con apenas signos que hagan indicar que se está produciendo un incendio en el interior de la chimenea.

Métodos de extinción de incendios de chimenea

Después de consultados distintos departamentos de bomberos europeos, americanos y canadienses, y revisada distinta bibliografía al respecto, se concluye en que no existe unanimidad en cuanto al método para la extinción de incendios de chimenea por acumulación de creosota, o a los agentes extintores que deben usarse (agua, polvo químico, polvo polivalente…) De cualquier modo, se puede observar que todas las propuestas pretenden, desde distintos puntos de vista, conseguir lo mismo: extinción del incendio, control del humo y productos de la combustión, minimización de los daños durante la extinción, inspección de daños producidos en el conducto y hogar, inspección de zonas colaterales al incendio, valoración de en qué medida los daños pueden afectar a situaciones posteriores de utilización de la chimenea —fuga de productos de la combustión…—, información al propietario de los daños y situación de la chimenea, etc.

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